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Cáncer de mama

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Cáncer de mama

El cáncer de mama es el cáncer más frecuente en la mujer. Acontece en una de cada once mujeres en Europa Occidental y sigue siendo la primera causa de muerte por cáncer la población femenina. Sin embargo, en Norteamérica, desde hace quince años el cáncer de mama ha sido igualado por el cáncer de pulmón. Este hecho, debido sin lugar a dudas al aumento del hábito del tabaco entre las mujeres, es presumible que va a suceder igualmente en nuestro país.

Existen muchos factores favorecedores de cáncer de mama. Los más importantes, aumentando el riesgo en 3 o 4 veces, son:

  1. Antecedentes familiares (madre y hermanas) de cáncer de mama.
  2. Cáncer de mama previo (en la misma mama o en la otra).
  3. No haber tenido hijos (nuliparidad).
  4. Primer embarazo después de los 30 años de edad.
  5. Haber empezado a reglar muy pronto (menarquía temprana).
  6. Haber dejado de reglar muy tarde (menopausia tardía).

Otros factores que influyen en la aparición del cáncer de mama son algunos tipos de mamas fibrosas, la dieta rica en grasas y el alcohol.

Aún no ha quedado claro el tipo de relación que existe entre las pastillas anticonceptivas y el tratamiento con hormonas en la menopausia y el cáncer de mama. No obstante, no hay que realizar tratamiento hormonal substitutivo a una mujer que ha padecido cáncer de mama si no es con un control muy riguroso por parte del ginecólogo o bien si existe una causa fundada para hacerlo.

Por otro lado se cree que la lactancia materna ayuda a prevenir el cáncer de mama.

Gracias a las mamografías realizadas a la población femenina cada día son más los cánceres de mama diagnosticados en fases tempranas de la enfermedad. A pesar de ello, aún vemos muchos casos en los que la paciente acude al médico por notarse un bulto en la mama. Habitualmente son tumoraciones no dolorosas, duras y que se delimitan mal con los dedos. Por todo ello, ante la aparición de un bulto en la mama se debería siempre acudir al médico. También hay que ir al médico si se producen cambios en el pezón – o bien sale líquido por él -, si hay cambios en la piel de los senos o si se tacta un ganglio en la axila.

Para el diagnóstico precoz del cáncer de mama disponemos de la mamografía y la ecografía. Según la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia en una mujer sin factores de riesgo, se deberían realizar mamografías anuales desde los cuarenta años. Si la mujer tiene factores de riesgo seria conveniente empezar antes de esa edad. La ecografía mamaria es útil en chicas jóvenes y como complemento de la mamografía en los casos en los que esta no sea suficiente para descartar el cáncer (por ejemplo en los casos de mamas muy fibrosas).

Por otro lado, la autoexploración sigue siendo un acto muy recomendable. Para realizarla es aconsejable que la mujer, una vez al mes después de la menstruación, se sitúe ante un espejo. Primero se observa si hay o no asimetrías entre las mamas. Después, con una mano levantada y situada en la nuca, se tacta con la otra mano la mama del lado del brazo levantado. Se buscará la aparición de nuevos bultos, comprimiendo de forma delicada la mama contra las costillas. Posteriormente se realizará lo mismo con la otra mama. También se tocarán las axilas y se estimularan los pezones, con dos dedos, para observar si sale o no líquido de ellos.

El pronóstico de la enfermedad depende en gran parte del momento en que esta se diagnostique. Cuanto menos avanzado esté el cáncer mayor será el éxito de curación.

Las tumoraciones de menos de 2 cm, y que no presenten enfermedad en los ganglios axilares, son los de mejor pronóstico, con una probabilidad de curación cercana al 90% a los 5 años.

El tratamiento del cáncer de mama se realiza mediante la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia y sustancias antihormonales. El tipo de tratamiento (o combinaciones de ellos) será decidido en todo momento por un equipo médico especializado en función de cada paciente.